Estamos restaurando la naturaleza al restablecer los procesos ecológicos y evolutivos que permiten que la naturaleza funcione en todo su esplendor. Esto implica identificar los elementos que faltan en los ecosistemas plenamente funcionales, reincorporarlos e impulsar los procesos que permiten que la naturaleza se desarrolle de forma autónoma. Al establecer los componentes esenciales y permitir que los procesos naturales actúen, devolvemos la naturaleza salvaje al territorio.
Restauración del ecosistema
Cuenca ha restaurado muchos componentes que faltaban en el ecosistema. La restauración de los cursos de agua ha proporcionado hábitat para el regreso de grandes carnívoros, como el oso negro, el jaguar y el ocelote, reactivando el proceso ecológico de depredación. La ganadería regenerativa ha traído de vuelta a los grandes herbívoros, con el ganado vacuno sustituyendo al bisonte que antaño poblaba la región. La reintroducción de animales eliminados, como el venado cola blanca, y la protección de especies endémicas han propiciado redes tróficas más complejas. La plantación de árboles y pastos ha impulsado los ciclos de nutrientes y carbono, así como la infiltración de agua, mientras que un mayor número de plantas con flores cataliza la polinización, en beneficio tanto de la flora como de la fauna. Mediante estos procesos, Cuenca está recuperando la naturaleza y permitiendo que esta continúe evolucionando.



